¿Por qué nos teñimos de rubias?

¿Por qué nos teñimos de rubias?


La autora estadounidense Anita Loos ya señalaba en 1925 en su novela 'Los caballeros las prefieren rubias' la atracción que ejercían en el género masculino las cabelleras centelleantes.

Más allá de las filias -y los tópicos- de los varones por el tono dorado, la afirmación -algo discutible- adquiere significado al menos cuando se cambia de emisor. Hoy, son las mujeres las que prefieren volver a ser rubias o apostar por tonos claros.

"La fascinación por este color se debe a que es un tono natural poco común en España", afirma David Lesur, propietario del salón David Künzle. Los datos del Estudio L'Oréal de Coloración Capilar muestran que en nuestro país sólo un 13% de las mujeres son rubias de nacimiento. Según este informe, la gran mayoría de las españolas son morenas de cuna (78%), un 7% castañas y tan sólo un 1%tiene el cabello pelirrojo. Sin embargo, aunque el color más habitual de cabello es el castaño oscuro, a la hora de escoger coloración, el rubio es el más solicitado.

Parte de las féminas se decanta por alargar el color natural que tenían de pequeñas, mientras que otras, partiendo de bases oscuras, optan por el cambio de look total y se lanzan al pelo dorado. De una forma o de otra, lo cierto es que los tintes pelean contra la genética española y dos de cada tres mujeres que lucen cabello claro son teñidas. El rubio, desde el castaño claro al platino, representa una buena parte de las coloraciones que se llevan a cabo en los centros de belleza profesionales. "Es una obviedad que, comercialmente para el salón, las rubias son más rentables ya que una mujer que se tiñe o lleva mechas necesita más cuidados para lucir una melena sana y resplandeciente", expresa Lesur.

EL PAPEL DE LAS SUECAS

Asociado durante la primera mitad del siglo XX a un tipo específico de mujer, con determinada posición social y alto poder adquisitivo, el rubio también fue el tono distintivo del turista llegado del norte de Europa durante los años 60, principalmente de procedencia sueca y con curvas. Supuso el descubrimiento de fenómenos sociales hasta entonces desconocidos como la liberación de la mujere impulsó, entre otras cosas, las ganas de probar aquello que no se poseía: el cabello rubio. A la revolución de minifaldas y biquinis, "se unió el ánimo de la fémina española, morena, por experimentar con esas tonalidades", describe Mamen Almela, una de las directoras del centro de belleza Green Hair Beauty.

En la actualidad, el rubio se ha generalizado y abundan los referentes en relación a lo platino. El cine, la música, las revistas o la publicidad están colmados de arquetipos con cabellos de oro. La lista de rubias icónicas es amplia. DesdeMarilyn Monroe a Grace Kelly, Madonna, Farrah Fawcet, Kim Bassinger oSharon Stone a las más actuales como Gisele Bündchen, Jennifer Aniston, Charlize Theron, Kate Moss, Blake Lively, Taylor Swift o Scarlett Johansson. Sin olvidar, las rubias nacionales como Marta Sánchez, Ana Obregón, Anne Igartiburu, Esther Cañadas, Elsa Pataky, Michelle Jenner o Amaia Salamanca.

Las razones por las que las mujeres deciden aclarar su pelo son variadas. En términos estéticos cubre mejor las canas y las camufla por más tiempo. Asimismo, es "una tonalidad que suaviza las facciones, disimula las arrugas prematuras, esconde mejor los signos del cansancio y aporta mucha luminosidad al rostro", comenta Almela. Además, "un corte de pelo, al igual que los peinados en general, se aprecia mucho mejor en melenas rubias", dice Lesur.

Otros expertos creen que es sinónimo de juventud y aseguran que "la mujer no envejece, se pasa a rubia". "Con los años, las féminas tienden a aclararse el cabello para mitigar las huellas de la edad pero, eso sí, hay que buscartonalidades naturales ya que si el color global es muy rubio y plano se podría obtener el efecto contrario y marcar más los rasgos", explica Almela.

}Es en pro de una imagen fresca y natural que los especialistas recomiendan pasar de forma gradual al rubio. La última tendencia en coloración, el Bronde, otorga un aspecto ideal para quienes desean darle luminosidad al rostro y al cabello pero sin realizar un cambio muy radical. Un nuevo rubio o un nuevo castaño, según se mire, que fusiona de una forma natural ambos tonos.

Si bien la mujer con la edad tiende a decolorarse el pelo, no es ni mucho menos exclusivo de una franja de edad más avanzada. "Generalmente deciden aclararse el pelo a partir de los 26-27 años, edad en la que ya son independientes y saben lo que quieren", incide Lesur. Es durante estos años cuando "se atreven más a experimentar con rubios platinos, nórdicos y todos los tonos extra claros", añade Almela.

Históricamente el rubio también se ha ligado al éxito o a la sensualidad. "Siempre se asoció una melena rubia a mujeres icónicas, bellas, sensuales, exitosas, glamurosas, poderosas a las que muchas querían imitar", cuenta Lesur. "No han sido pocas las veces que recibí clientes que llegan con la foto de una celebridad rubia buscando adaptar su color de pelo, corte e imagen", continúa.

Pero no todo es éxito o sensualidad. Las rubias, igual que los estigmatizados habitantes de Lepe, cargan con el estereotipo de tontas que, leyenda o no, la sabiduría popular se ha encargado de promover. Con más neuronas o menos, el rubio gusta y siempre está presente en cualquiera de sus versiones (discretos reflejos, degradados, mechas, tinte total, decoloraciones...). Prueba de ello es que un alto porcentaje de las mujeres en algún momento de su vida se han atrevido a lucir mechones de oro.

Fuente e Imagen: elmundo.es

 

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